Qué precioso tiempo he perdido en esto… De todos modos, no me viene de cinco minutos para comentar esta bazofia.Para empezar, Canciones para Paula (o ruido para mis ojos) no es que haya podido leérmela del tirón, de hecho, he necesitado más de 10 cigarros entre “capítulo” y “capítulo” (y son cortos de cojones, ni cuatro líneas ocupan algunos). Realmente, qué decir de un libro que incluye como gran lectura Perdona si te llamo amor y lleva la categoría de romántica (Ojalá supieran qué es romántica, de verdad, etiquetas sin sentido alguno). Ciertamente, un intertexto de lo más pobre. Sé que no os sorprenderá que diga esto, pues solo hay que ver la reseña de dicho libro en este mismo blog.
En fin, volviendo a lo que me refería, estamos ante una trilogía plana. Ningún personaje tiene trasfondo, son tópicos de la literatura (qué dolor…) que hoy en día es merecedora del premio cervantes. Sí, sí. ALUCINANTE. Es espectacular cómo un argumento tan insulso lleno de casualidades, más que obvias, llegue a ser uno de los más leídos. Por si poco fuera incluye, además, personajes que hacen avanzar la acción como si la maldad y la fealdad fueran dos de las características que distinguen al ser humano haciendo así posible que en la subconsciencia se llene de prototipos sin sentido, donde lo intelectual es leer a Moccia y lo mejor para tu vida es tener un cuerpo y una belleza equiparables a las que deseaba (y disculpad tal comparación antes de que pueda escribir el nombre, pero creo que podría trasladarlo a este tipo de logros) Oscar Wilde. Y es que, efectivamente, hemos pasado de grandes textos que creaban personajes con una riqueza admirable a otros que, inexorablemente, se contagian y se construyen por lo que “es normal en los adolescentes” (entre comillas añado afirmaciones consultadas en blogs). Y no sé vosotros, o ustedes como se prefiera, pero yo no he vivido tanta ñoñería absurda en mi adolescencia y, mucho menos, tanta “ficción” absurda que nada aporta a lo que hoy se llama literatura.
Sinceramente, lo de los triángulos amorosos podría dar mucho más de sí (pero nada que reclamar a dicha obra, NADA, puesto que no creo que pueda dar más sustancias, ni siquiera alguna de mi agrado). Se busca la complicidad juvenil, ese ligamento que muestre las razones de sentirnos atraídos por más de una persona. Y me van a disculpar, o me vais a disculpar (como plazca) pero el amor solo se concibe como monógamo para dar una “buena visión” de lo que el catolicismo ha impuesto. Aunque, sinceramente, TODOS somos polígamos sin excepción. Es por esa razón que “mola” tanto una novela que cuente los enfrentamientos, enlaces y sus correspondientes desenlaces, porque todos los adolescentes (y no tan adolescentes) sienten atracción por personas que no están en el ámbito de lo que llamamos pareja. Y no es para alarmarse, es normal que el humano se enamore más de una vez en su vida, pero no tan absurdamente como en esta trilogía, donde la palabra amor para mí no tiene cabida. Además, entre tanto embrollo, no podía faltar un final rápido, con poca coherencia y apto para decir "nunca me hubiera esperado este final" (emoticono con las manos en la cara, arrancándose los ojos).
No por tener un libro (o tres) que ocupen un gran volumen en nuestras manos seremos más intelectuales (es como llevar o no llevar gafas, no tiene sustento alguno). Sin embargo, con tristeza sé que mucha gente cree que sí (y esto solo hay que verlo en listas de lecturas para el nuevo año 2015). Con gran pesadez y angustia pregunto ¿Realmente queremos esta “literatura” para adolescentes, donde belleza y fealdad es equiparada a lo culto y la máxima aspiración es conseguir al malote del grupo? (no olvidemos que siempre se persigue al chico… algo a REMARCAR).
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