Las redes sociales permiten que
los pensamientos vean la luz velozmente. No es de extrañar, es darle al “enter”
y todo el mundo tiene acceso, a no ser que tengas el estado privado. Siendo
así, solo y solo si publica algo que nos revuelva hasta la médula, alguno de
los contactos lo hará público. Nos falta empatía. MUCHA. Tenemos una Historia
que muestra cosas horribles y nos apenamos por ello y empatizamos con nuestros
antepasados, hasta por los que no fueron genealógicamente antecesores nuestros.
Sin embargo, en pleno Siglo XXI un programa de televisión es el súmmum de toda
aspiración o, lo que es peor, de lo que nos hace ser humanos. Y no es de
extrañar, créame señora o señor, ¿qué se impone hoy en día? La caja tonta
parece ser más lista de lo que opinamos. Es una guía, un Rey -y sí, en
masculino porque así parece tener más poder-. Nos falta empatía, con todo. Es
impresionante la facilidad para «hacer ascos» a gente afectada porque sus
células quieren multiplicarse sin control; para desear más víctimas en una
catástrofe por el simple hecho de no compartir ideología o, simplemente, por
generalizar demasiado sobre lo que una persona opina.
Nos falta paciencia. Es más fácil
generalizarlo todo. No tenemos tiempo. ¿Cómo vamos a tener tiempo si solo
podemos centrarnos en nosotros mismos? ¿Cómo podemos entender un intermedio si
la coordinación disyuntiva solo ofrece el blanco y el negro? Parece que el gris
debe imaginarse y ¡JODER! Si no lo tengo delante de mis narices no existe. Es
que… Qué pereza me da, en serio.
No creo en la reeducación, pero
parece ser que sí en una hostia a tiempo. O eso se dice. No comunico esto para
concienciar a nadie de nada pues no expongo claramente ni los motivos ni las
causas, simplemente escribo esto porque creo,
- coño ES ASÍ- que hay algunas cosas que, si se piensan realmente, por lo menos agradecería que siguiera en la cabeza ̶ ya no digo cerebro pues poca sustancia de ello queda, si hubo alguna vez ̶ y, si no se puede, estaría bien cortarse las manos o la lengua, literal o metafóricamente. No importa.
- coño ES ASÍ- que hay algunas cosas que, si se piensan realmente, por lo menos agradecería que siguiera en la cabeza ̶ ya no digo cerebro pues poca sustancia de ello queda, si hubo alguna vez ̶ y, si no se puede, estaría bien cortarse las manos o la lengua, literal o metafóricamente. No importa.
No por ello en mi mente todos están sin lengua.




